tener un cocker

Llevo poco tiempo teniendo cockers. Mi primera experiencia fue nefasta, tras la muerte de una perra mestiza a la que lamentablemente tuve que eutanasiar por una enfermedad, y tras dos largos años sin perros por fin llego el día en el que convencí a mi familia de traer un perro a casa, era después de reyes cuando pudimos reunir entre mi hermana y yo el suficiente dinero para comprar una perrita cocker negra que habíamos visto en el escaparate de una pajarería. "Tina" llenó la vida de toda mi familia, era increíble la alegría y las ganas de vivir que tenía, rebosaba felicidad, todos estábamos deseando de sacarla a la calle para verla correr y jugar con otros perros. Lamentablemente a los dos meses de tenerla murió envenenada, pero yo sabía que iba a ser la raza de mi vida

Otra vez me tocaba convencer a mi familia para tener otro perro, estaba claro que iba a querer otro cocker, que me iba a costar conseguir convencer a mis padres y reunir el dinero para comprarlo. Pero tras tres meses de darle la bara a mi familia y de ahorrar, llegó a mi vida un macho rojo, éste era un poco más serio que la hembrita negra pero también era muy feliz y cuando iba al campo yo disfrutaba como un niño chico cuando lo veía correr y meterse en el pantano.

El criador de "Jacko" había asistido a unas cuantas de exposiciones con la madre de mi perrito y después de conocer a gente de mi ciudad que iba a las exposiciones decidí asistir con mi cocker a un concurso, el problema es que tenía mucho pelo y necesitaba una sesión de peluquería de exposición, conseguí que un peluquero canino que había presentado antes cockers me lo pelara, y lo presenté al concurso. Desde ese día el hobby de las exposiciones ha llenado gran parte de mi vida, en ellas se hacen amistades ya que te pones a hablar con gente que tiene tus mismas aficiones aunque no lo conozcas de nada ya que siempre hay un tema del que hablar

Luego asistí a unas pocas más de exposiciones con "Jacko", enseguida descubrí la gran calidad de cockers que había, y que "Jacko" no iba a servir para presentarlo, ya que aunque para mí era el cocker más bonito y cariñoso del mundo, para exponerlo no valía.

Pero yo seguía disfrutando con él mucho, paseándolo por mi ciudad y por el campo.

Aunque iba sin perro, seguí asistiendo a un montón de exposiciones y monográficas. En las cuáles iba aprendiendo un montón de cosas e iba haciendo muchos amigos que también compartían la misma afición.

A los dos años adquirí un nuevo ejemplar, un macho negro. Otra vez igual, otro animal que le sobra las ganas de vivir, es impresionante la fuerza que tiene cuando corre y el impulso que ejerce en sus saltos, ¡es una gozada!. Con "Krauss" si he asistido ya a muchas más exposiciones, ya que éste si sirve para exponerlo y además disfruta en el ring.

A algunas de estas exposiciones he asistido con amigos que no tenían que ver nada con este mundillo, y a todos les sorprenden lo cariñosos que son incluso con gente que jamás han visto.

He visitado un montón de criaderos de distintas razas, pero los criaderos de cockers se notan, es un bullicio de "rabitos meneones", y de caras llenas de alegría, sólo por recibir una caricia y encima de alguién que nunca habían "olido" antes. Pero los cockers son así, cuando le estás abrazando ellos aprietan más contra ti y también te abrazan aún con más fuerza. Hace dos años asistí a la monográfica en Castellón, había hecho un montón de kilómetros para ver a buenos perros, y disfrute mucho, pero jamás olvidaré el abrazo que le dio un macho rojo a un criador que llevaba tiempo sin verlo, a mí me puso la "carne de gallina", era un abrazo sincero sin pedir nada a cambio sólo una caricia de su antiguo amigo y compañero.

Hace poco que he adquirido esta vez en copropiedad una perrita negra, por supuesto cocker, y cuando la pusimos en la mesa para tocarla y ver si nos gustaba, lo primero que hizo es darme un lametazo. Esta perra no la tendré en casa ya que no poseo el sitio necesario cómo para tener tres, estará en casa de un amigo que tiene también dos cockers más, pero aunque no me vea continuamente seguro que todos los fines de semana será una alegría para ella el verme.

Muchos seres humanos tendrían que tener uno, le cambiaría la vida. La mía ha cambiado, desde que entró en casa una bolita negra: "Tina" dónde estés gracias, y mil veces gracias.

 

Juan Luis López Ramos