rage syndrome-una feliz historia

 

Lobi es un cocker azul ruano macho, nacido en Brasil en 1998 y que desgraciadamente desarrolló Rage Syndrome. Sólo un pequeño porcentaje de cocker que desarrollan Rage son particolores y la mayoría de estos afectados siempre tienen líneas de sólidos en su pedigree, como es el caso de Lobi.

Lobi fue comprado de cachorro para rellenar el hueco que dejó cuando el anterior cocker de la familia murió. El empezó a volverse agresivo alrededor de la edad de 12 meses. Sin razones aparentes y sin provocación. Después de un ataque él estuvo completamente inconsciente de lo que él había hecho y cuando él era más mayor y le daba un ataque el tardaba más en regresar a sus sentidos y recobrar su estado normal dulce y afectivo.

La familia primero solicitó el consejo del veterinario quien sugirió que Lobi debería ser castrado. Esto fue realizado pero los ataques persistían todavía. Aunque la familia aprendió como leer las señales que él daba y a menudo podían anticiparse a un ataque, ellos no fueron siempre capaces de hacerlo satisfactoriamente y él continuó atacando y mordiendo a los miembros de la familia, regularmente la abuela fue mordida varias veces, y esto causó mucha preocupación. La familia intentó varios tratamientos incluyendo homeopatía, pero nada hizo efecto. Ellos nunca consideraron seriamente tener que dormir a Lobi o tenerlo que realojar en otra casa, porque ellos sabían que no era su culpa y ellos también sintieron que había llegado a su casa como un cachorro, era su responsabilidad cuidarlo.

Ellos solicitaron el consejo de adiestradores y expertos del comportamiento, pero nada funcionó. El último experto del comportamiento que ellos consultaron les avisó que en su experiencia el entrenamiento y la disciplina podría tener un efecto contrario y acelerar el incremento de la agresividad. La experiencia había probado ya que ésta afirmación era verdadera, cuando un anterior especialista del comportamiento equivocadamente les había recomendado imponerse a la fuerza a Lobi castigándole cuando él se comportase mal, esto se les había vuelto en su contra. Cuando él atacaba empeoró y él se volvió más violento.

Los ataques también se volvieron más frecuentes, era rara la semana en la que ningún familiar era atacado y/o mordido y la familia estuvo angustiada por lo que hacer.

La hija de la familia sufría de desorden bipolar (una condición caracterizada por violentos cambios de humor, incluyendo ataques de agresión). Ella se dio cuenta de que podía haber alguna clase de desorden químico bajo el comportamiento de Lobi. A ella se le ocurrió mencionarle sus pensamientos sobre Lobi en una conversación informal con su psiquiatra; y él mencionó un estudio con el uso de antidepresivos (Fluoxetine) para tratar la agresión en perros. Ella investigó el caso y después discutiendo la información con el veterinario, decidieron tratar a Lobi con Fluoxetine.

Él empezó a tomar Fluoxetine en Enero de 2003, comenzando con bajas dosis e incrementando gradualmente a una dosis de 1 pastilla (1mg) por kilo de peso (15 pastillas en el caso de Lobi) por día y desde entonces alcanzando niveles terapéuticos, él no ha atacado a nadie. Su personalidad no ha cambiado pero él es mucho más dócil en casa y los ataques hasta la fecha han cesado.

La mayoría de las agresiones de Lobi eran una respuesta a su sensibilidad al sentirse amenazado. La medicación le ha hecho menos ansioso y ahora cuando a él se le deja sólo él se queda quieto mientras antes aullaba. También la simple acción de golpear a la puerta anteriormente ha sido una señal para él atacar pero ahora él descaradamente corre al lado de la habitación a dónde el quiere estar.

El Fluoxetine es un antidepresivo, más precisamente descrito como un selectivo inhibidor de serotonina cuando se ha alcanzado la cantidad admitida (SSRI), normalmente administrado a lo largo de un programa de modificación del comportamiento. Los efectos secundarios suelen ser pocos comunes; por ejemplo: diseña, naúseas, dolor de cabeza, y algunas veces una caída dramática de la ingestión de comida hasta el 50% y que los propietarios deben ser avisados para que estén precavidos. La medicación de Lobi es mezclada con su comida y afortunadamente él no ha experimentado ningún efecto secundario. Aunque él duerme más que lo hacía antes, él todavía tiene plena energía y se divierte comiendo.

Yo estuve en contacto en Junio de 2003 con la hija de la familia que ha sido la instigadora de su tratamiento y ella quizo permitir que otros propietarios de perros con Rage Syndrome supieran sobre el tratamiento efectivo con fluoxetine. Esto no ha curado a Lobi pero le ha hecho más manejable y más seguro vivir con él.

Esto puede que no sea efectivo con otros perros pero es otra vía a explorar. La medicación no destruye todos los rastros de agresión. Lobi es todavía y siempre será la clase de perro que siempre intentará tener control de su “manada” y territorio. A él todavía no le gustan los extraños, o los movimientos repentinos de los niños. Es importante para el estrés que no sólo el perro necesita cambiar sino también la familia necesita seguir un programa recomendado por un especialista del comportamiento para modificar el comportamiento usando métodos basados en toda clase de recompensas, y siendo capaz de reconocer las limitaciones del perro.

Felizmente Loby y su familia tuvieron unas maravillosas Navidades del 2003 con todos ellos estando mucho más relajados. Ellos fueron capaces a menudo de quitar las cosas del sofá, o sus calcetines de el suelo, lo cual antes era la suficiente causa de un mayor problema con Lobi. Lo importante es que Lobi no se sienta amenazado más tiempo, ni lo haga su familia.

 

Artículo extraído de la web http://www.cockerspanielrage.org.co.uk/

Traducción: Juan Luis López (“El Efebo cockers”)